jueves, 26 de agosto de 2010
martes, 27 de julio de 2010
UN POETA POPULAR BOQUENSE
Sin embargo, estoy seguro de que los datos biográficos que anteceden, poco dicen sobre su sensibilidad estética y su generosidad, ese talento del corazón que le adornaba. Tampoco de su cordialidad, el entusiasmo por servir al prójimo y el buen humor: se jactaba de tener doble ciudadanía ya que era chubutense por nacimiento y porteño por largo afincamiento e identificación con su mitología, el tango en primer término. Quizá aún estará rebotando sobre las aguas espesas del Riachuelo -al que cantó en el poema “Soneto de amor a un río polucionado”- el eco de las palabras evocadoras de Alberto Mosquera Montaña con quien, el sábado 21 de abril de 2007 presentamos desde la tribuna del Ateneo Popular de la Boca, “Piantao”, último poemario de Meré Larralde con una portada del maestro José Capria. Entre el público se encontraba otro admirado y entrañable amigo de todos nosotros, también hoy desaparecido: Bernardo Ezequiel Koremblit.
por Carlos María Romero Sosa
(*) Se publicó en Tiempo Argentino el 26 de julio de 2010.-
jueves, 22 de julio de 2010
VIRGEN DEL HUERTO (*)
Una vez más: setenta veces siete,
al Niño, en bendición, tenle la mano.
Lo nuestro, vida y muerte en ramillete,
se marchita sin soplo sobrehumano.
Y que el Divino Gesto sea un ariete
para batir murallas de desgano
y desorientación; tomado el vano
camino hacia el atajo por el brete.
Virgen del Huerto, para florecernos,
en el desquite misericordioso
de los obstáculos y los inviernos.
Tenle la mano al Niño, en doble brillo
de estrella y luna en cielo prodigioso.
Otros pondrán los clavos. Y el martillo.
CARLOS MARÍA ROMERO SOSA
(*) Se publicó en el suplemento de Cultura de La Prensa, el domingo 18 de julio de 2010।
al Niño, en bendición, tenle la mano.
Lo nuestro, vida y muerte en ramillete,
se marchita sin soplo sobrehumano.
Y que el Divino Gesto sea un ariete
para batir murallas de desgano
y desorientación; tomado el vano
camino hacia el atajo por el brete.
Virgen del Huerto, para florecernos,
en el desquite misericordioso
de los obstáculos y los inviernos.
Tenle la mano al Niño, en doble brillo
de estrella y luna en cielo prodigioso.
Otros pondrán los clavos. Y el martillo.
CARLOS MARÍA ROMERO SOSA
(*) Se publicó en el suplemento de Cultura de La Prensa, el domingo 18 de julio de 2010।
miércoles, 14 de julio de 2010
UN HOMENAJE A SARAH BIANCHI (*)

¡Pobre Lucecita! El enanito travieso nacido allá por 1944 que -cuentan- temía convertirse en un objeto más del Museo del Títere instalado en Piedras 905, en San Telmo; y ello porque su razón de ser fue actuar cobrando vida a partir de las manos mágicas de Sarah Bianchi. Sí, ¡Pobre Lucecita y sus demás congéneres, que perdieron voz, expresión y mensaje de tierna humanidad, cuando el 6 de mayo murió su creadora y co-creadora junto con Mane Bernardo, fallecida en octubre de 1991!
Conocí algunos de esos títeres y marionetas, personajes que no me atrevería a llamar de ficción, cuando Sarah y Mane vivían en la esquina de Agüero y Gutiérrez, a la vuelta de mi casa. Más de una vez las vi llegar cargadas con ellos de las funciones teatrales en las que interactuaban con esos seres de pasta y tela a los que cedían el protagonismo y dedicaban los aplausos del público. Porque el segundo plano de un titiritero es la condición misma de su arte.
Sarah Bianchi, (1922-2010), profesora de letras y Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, una justa reparación oficial a quien la dictadura cesanteó en sus cátedras por “subversiva”, publicó en 1998 el libro Sin pies pero con cabeza, cuentos breves en los que también reivindica el estrellato para sus muñecos.
Conocí algunos de esos títeres y marionetas, personajes que no me atrevería a llamar de ficción, cuando Sarah y Mane vivían en la esquina de Agüero y Gutiérrez, a la vuelta de mi casa. Más de una vez las vi llegar cargadas con ellos de las funciones teatrales en las que interactuaban con esos seres de pasta y tela a los que cedían el protagonismo y dedicaban los aplausos del público. Porque el segundo plano de un titiritero es la condición misma de su arte.
Sarah Bianchi, (1922-2010), profesora de letras y Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, una justa reparación oficial a quien la dictadura cesanteó en sus cátedras por “subversiva”, publicó en 1998 el libro Sin pies pero con cabeza, cuentos breves en los que también reivindica el estrellato para sus muñecos.
Carlos María Romero Sosa publiccado en Tiempo Argentino, el martes 13 de julio de 2010.-
lunes, 21 de junio de 2010
CAMILO TORRES (*)

La suprema medida de las decisiones humanas debe ser la caridad, debe ser el amor sobrenatural Correré con todos los riesgos que esta medida me exija.
Camilo Torres
Cuentan que tras la bala se oyó una voz.
Era Dios que gritaba, revolución.
Daniel Viglietti
A Juan García Elorrio, In Memoriam
El 15 de febrero
recuerda el Santoral a
San Claudio de Colombiére, Presbítero Jesuita.
La liturgia del día
no prescribe en casullas, estolas, cubre cálices
el rojo del martirio.
Y sin embargo hay
sangre
licuándose en la víspera de las
reparaciones;
gota a gota
ocupada en
darse en
Sacrificio
con un temblor de
fiebre que
elevara a su cima la
Utopía.
****
Padre Camilo Torres,
elegido por Cristo para ser sacerdote eternamente:
que en el cero absoluto de las
neutralidades
una chispa se infiltre de su
desobediencia.
Y que el “arco político” de América
–insípido sintagma- no se tense en torneos.
Por teleconferencia
finge perder al póquer el
Imperio
y luego en calidad de
visitante,
monopólicamente,
exige la revancha.
Padre Camilo Torres,
elegido por Cristo para ser sacerdote eternamente
y en la Gloria ocupado quizás en teologías con
San Buenaventura
o con Pedro Claver haciendo “lobby”
por un Papa africano:
interceda el envío de algún Ángel Custodio
con mandato cumplido;
para que nos revele las
cartas ganadoras
en la mano crucial,
última,
al límite del
desfallecimiento
o peor, de la
renuncia.
(De ser posible
incruentas las
cartas ganadoras.
Usted mismo lo dijo:
no queremos la violencia,
no queremos la fuerza,
Camilo Torres
Cuentan que tras la bala se oyó una voz.
Era Dios que gritaba, revolución.
Daniel Viglietti
A Juan García Elorrio, In Memoriam
El 15 de febrero
recuerda el Santoral a
San Claudio de Colombiére, Presbítero Jesuita.
La liturgia del día
no prescribe en casullas, estolas, cubre cálices
el rojo del martirio.
Y sin embargo hay
sangre
licuándose en la víspera de las
reparaciones;
gota a gota
ocupada en
darse en
Sacrificio
con un temblor de
fiebre que
elevara a su cima la
Utopía.
****
Padre Camilo Torres,
elegido por Cristo para ser sacerdote eternamente:
que en el cero absoluto de las
neutralidades
una chispa se infiltre de su
desobediencia.
Y que el “arco político” de América
–insípido sintagma- no se tense en torneos.
Por teleconferencia
finge perder al póquer el
Imperio
y luego en calidad de
visitante,
monopólicamente,
exige la revancha.
Padre Camilo Torres,
elegido por Cristo para ser sacerdote eternamente
y en la Gloria ocupado quizás en teologías con
San Buenaventura
o con Pedro Claver haciendo “lobby”
por un Papa africano:
interceda el envío de algún Ángel Custodio
con mandato cumplido;
para que nos revele las
cartas ganadoras
en la mano crucial,
última,
al límite del
desfallecimiento
o peor, de la
renuncia.
(De ser posible
incruentas las
cartas ganadoras.
Usted mismo lo dijo:
no queremos la violencia,
no queremos la fuerza,
y cayó combatiendo el 15 de febrero de 1966
en las montañas verdes de
Colombia.)
****
No haya resignación
sino impaciencia de viento en las
banderas.
____________________
(*)Publicado en el último libro de Carlos María Romero Sosa:”FANALES OPACADOS” (Ed. Proa. Buenos Aires, 2010)
domingo, 30 de mayo de 2010
SOBRE CRÍMENES DE RELIGIOSOS COMETIDOS POR EL FRANQUISMO

Con motivo del vergonzoso juicio seguido en España contra el juez Baltasar Garzón, he leído en ciertos diarios argentinos expresiones tendientes a poner en duda la objetividad de dicho magistrado Así en una carta de lectores aparecida en La Nación (22/05/10) se le recomienda con ironía a Garzón, “que durante su forzado retiro lea la vida de santos y mártires españoles, comenzando con San Héctor Valdivielso Sáez”. Coincido con el firmante de dicha carta, a lo que parece libre de réplica o aclaraciones en aquel matutino, en el repudio a ese crimen cometido en 1934 por milicianos y al de sus hermanos Lasallanos que sufrieron igual destino (Una imagen de San Héctor se venera en la porteña iglesia de San Nicolás de Bari, parroquia que en su anterior emplazamiento, fue testigo de su bautismo a los tres años de edad).
Pienso, eso sí, que durante los casi cuarenta años de dictadura franquista hubo tiempo suficiente y manos libres y aligeradas de las auto restricciones propias de un Estado de Derecho, para investigar y castigar tan inicuos delitos, cosa vedada hasta el presente a los familiares de las víctimas del sector perdedor en la contienda.
Como se trae a cuento del actual proceso al juez Baltasar Garzón las muertes del nombrado Santo hispano-argentino -nació en Buenos Aires el 31 de octubre de 1910- y de sus compañeros de orden, me permito acotar que si de martirios de religiosos se habla, convendría agregar a la lista, por de pronto también al P. Muiño, capellán del Hospital de Toledo y sacrificado allí a machetazos el 27 de septiembre de 1936 por los “caballeros” de la Legión, al P. José Pascual Duaso, párroco de Loscorrales (Huesca), muerto por falangistas el 22 de diciembre de 1936 y a los catorce sacerdotes vascos fusilados por los “nacionales” en circunstancias que denunció ante Pío XI el entonces Obispo de Vitoria Mateo Múgica Urrestarazu (1870-1968) autor del libro “Imperativos de mi conciencia“, editado en Buenos Aires.
Incluso en julio de 2009, los actuales prelados de Guipúzcoa, Alava y Vizcaya pidieron públicamente perdón por “el injustificable silencio de los medios oficiales de nuestra Iglesia” ante los crímenes franquistas cometidos en Euskadi. Es bueno tratar de ver la historia completa, salvo pensar para ciertos casos que “por algo será”.
Carlos María Romero Sosa
Publicado en TIEMPO ARGENTINO el sábado 29 de mayo de 2010.-
Pienso, eso sí, que durante los casi cuarenta años de dictadura franquista hubo tiempo suficiente y manos libres y aligeradas de las auto restricciones propias de un Estado de Derecho, para investigar y castigar tan inicuos delitos, cosa vedada hasta el presente a los familiares de las víctimas del sector perdedor en la contienda.
Como se trae a cuento del actual proceso al juez Baltasar Garzón las muertes del nombrado Santo hispano-argentino -nació en Buenos Aires el 31 de octubre de 1910- y de sus compañeros de orden, me permito acotar que si de martirios de religiosos se habla, convendría agregar a la lista, por de pronto también al P. Muiño, capellán del Hospital de Toledo y sacrificado allí a machetazos el 27 de septiembre de 1936 por los “caballeros” de la Legión, al P. José Pascual Duaso, párroco de Loscorrales (Huesca), muerto por falangistas el 22 de diciembre de 1936 y a los catorce sacerdotes vascos fusilados por los “nacionales” en circunstancias que denunció ante Pío XI el entonces Obispo de Vitoria Mateo Múgica Urrestarazu (1870-1968) autor del libro “Imperativos de mi conciencia“, editado en Buenos Aires.
Incluso en julio de 2009, los actuales prelados de Guipúzcoa, Alava y Vizcaya pidieron públicamente perdón por “el injustificable silencio de los medios oficiales de nuestra Iglesia” ante los crímenes franquistas cometidos en Euskadi. Es bueno tratar de ver la historia completa, salvo pensar para ciertos casos que “por algo será”.
Carlos María Romero Sosa
Publicado en TIEMPO ARGENTINO el sábado 29 de mayo de 2010.-
sábado, 1 de mayo de 2010
BERNARDO EZEQUIEL KOREMBLIT (1916-2010), IN MEMORIAM

Bernardo Ezequiel Koremblit: la vida,
es un desperezarse a la mañana
que espadas desenvaina en la persiana
al afán inmediatas y a otra herida.
es un desperezarse a la mañana
que espadas desenvaina en la persiana
al afán inmediatas y a otra herida.
Envión de nuestra rueda cotidiana:
Bernardo, de llegada en despedida;
ganador de estatura en la caída
porque la pena en él no se empantana.
Digo en presente de resurrecciones
su espíritu elevado y extendido
a Dios y a la Verdad, en fe y razones.
Judío y cristiano, alerta y distraído
chestertónicamente en cosas varias.
Ya entona en paradojas sus plegarias.
Publicado por Carlos María Romero Sosa en revista “Proa” Nº 77 marzo/abril 2010
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